Opus magnum (o por qué hago lo que hago) 1


Opus magnum (o por qué hago lo que hago)

Dibujo del Max original realizado por Juanan González

NOTA: a diferencia de la mayoría de contenidos de este sitio, textos como estos no son ficción, sino palabras del autor (o sea, mías) acerca de este proyecto. Todas estas reflexiones que vayan apareciendo se encontrarán en esta categoría: MetaMax

No recuerdo cuando cree exactamente a Max. Seguramente, fue en algún momento entre el año 92 y el 93. A más tardar, el 94. Eso quiere decir que como máximo lo cree hace 25 años, como poco hace 22.

La referencia para mí está clara: lo cree inspirado por una canción del álbum de Prince de 1992, el que se suele conocer como «The Love Symbol». Esta canción era «The Max».

Desde entonces hasta ahora, ha llovido mucho tanto en mi vida como en la suya, por decirlo así. He intentado varias veces escribir una novela. Creo que tengo dos o tres inconclusas y una terminada. He participado en el NaNoWriMo varias veces con él. Pasó de ser un justiciero a ser una especie de agente secreto, para volver a ser un justiciero y terminar siendo un agente secreto justiciero y luego evolucionar a… algo que intento descubrir.

Siempre me topaba con el mismo obstáculo: tenía la sensación de que todo lo que hacía con él era incorrecto, de que nunca daba con la tecla adecuada, de que el personaje siempre era imperfecto y no cumplía mis propias expectativas; unas expectativas que, por otra parte, no tenía nada claras y no tenía definidas. Lentamente, además, se fue convirtiendo en un cajón de sastre donde quería meter todo lo que me gustase, interesase o tan solo me llamase la atención en cada momento.

Intente dejarlo varias veces. Intenté olvidarme de él. Pero ya se había convertido en un pensamiento recurrente en mi cabeza. Intenté abandonarlo. Me dije que iba a probar otras cosas, cosas nuevas. Y lo hice, aunque la mayoría no han salido a la luz. Pero no me satisfacía y volvía de nuevo sobre él. Al hacerlo, me inundaba de preguntas, de inseguridades, de dudas: ¿debería de ser el personaje así? ¿Debería de ser de esta otra manera? ¿No es así una copia?

Como persona, y creo que también como autor, he ido madurando y he ido creciendo, y mi percepción del mundo en general y del mundo de la creación en particular se ha ido modificando. Si espero que Max algún día sea lo suficientemente perfecto como para ver la luz, jamás la verá. Y eso es algo que no estoy dispuesto a consentir. De ahí este proyecto. Pero hay algo más.

Mi piedra filosofal

Hay muchas razones por las que uno escribe, por las que uno crea. Y no hay solo una por persona, sino que en cada individuo pueden mezclarse muchas y diferentes. Todos tenemos diferentes motivaciones con diferentes niveles, con un porcentaje de carga, de peso, que varía. Incluso algunas parecen contradictorias.

De todas esas razones, hoy en día para mí pesa más una en concreto: encontrar mi propia piedra filosofal.

Como mucha gente, sé de la piedra filosofal y de la alquimia en general lo que me ha llegado de la cultura popular. No es un tema que me haya interesado especialmente. Al menos, no lo fue hasta que me la encontré dentro de un arco argumental de la serie «The Question» publicada a finales de los ochenta. Sí, aquella con Denny O’neil a los guiones y Denys Cowan a los lápices.

En un número, se produce el siguiente diálogo entre dos personajes, Héctor Gómez y Aristóteles Rodor:

GÓMEZ: ¿Está familiarizado con la alquimia, profesor?

RODOR: Vagamente. Fue precursora de la química… Un ritual para cambiar el plomo en oro o algo así.

GÓMEZ: Tiene una visión incorrecta del tema. Como mucha gente. No, no, la verdadera alquimia estaba relacionada con mucho más que las cosa materiales. Lo de cambiar una sustancia base en oro, por ejemplo… solo era el medio para un fin.

RODOR: ¿Qué fin?

GÓMEZ: El alma, profesor. Ese era el verdadero fin de los alquimistas. ¡El alma humana, no la mera riqueza! Mire. Este libro escrito en el siglo catorce describe el proceso con detalle.

RODOR: Me temo que mi latín está algo oxidado. Tal vez usted podría traducírmelo.

GÓMEZ: Dice que el acto de presenciar la transformación de un metal base en oro limpia y purifica el alma. Cambio que se provoca al presenciar lo que en esencia es un fenómeno atómico. ¿Le suena familiar?

Sí, a mí me sonó familiar.

Investigué de forma errática acerca de esta idea del objetivo de los alquimistas, pero lo hice erráticamente, sin encontrar nada que corroborase las palabras escritas por O’neil. Pero no importaba. Lo que me importaba, y me importa, es el concepto que anida en ellas.

El cambio que se opera al realizar y presenciar otra transformación. En la alquimia, al convertir plomo en oro. En mi caso, al convertir ideas, fogonazos, fantasías, en palabras coherentes, en historias.

Para mí, a fin de cuentas, este proyecto es mi piedra filosofal. No busco oro pero no lo rechazaré si lo encuentro. Lo que busco es ese cambio al transformar pensamientos evanescentes en palabras que puedan ser entendidas por otros.

Todo esto también podría tener un corolario que actúe también como resumen, más sencillo y claro, y también extraído de «The Question»: Cuando estás confuso, a veces simplemente hay que hacer las cosas para ver qué ocurre con ellas.

Qué encontrarás aquí

Lo que voy a hacer aquí es crear un universo, darle forma y hacerlo público con todas las imperfecciones del proceso creativo casi vomitado en directo. Es un proyecto que en principio lo único que busca es salir hacia delante y esperar a ver qué ocurre al hacerlo, poniendo los medios que estén a mi alcance para difundirlo pero en sin que esto menoscabe la creación. Primero es crear, luego difundir, promocionar. Eso es algo que siempre he tenido muy claro.

Lo que podrás encontrar en este sitio serán relatos periódicos, algunos autoconclusivos, otros a manera de serie, acerca de este personaje y todo lo que le rodea. También podrás encontrar textos adicionales acerca del universo en el que se encuentra, unos como narrativa, otros a manera de fichas a las que podrás recurrir cuando necesites identificar a un personaje o un lugar y conocer más sobre él o simplemente recordar algún detalle.

Esto que voy a decir quizás suene a excusa, pero soy consciente de que estos textos no serán muy trabajados y quizá contengan muchos errores de todo tipo. Esto es porque para mí, en este momento, en este punto de mi existencia como autor, me es más importante crear y publicar lo creado que refinarlo. Soy muy consciente de que escribir es editar, por eso someteré a los textos a una pequeña edición, pero no a una que llegue al punto de bloquear la creación, la escritura y de paralizar la publicación, algo a lo que, hoy por hoy, soy muy susceptible. Si el texto está bien, pues bien, si no, pues también adelante. Reconozco que busco en parte imitar aquello con lo que he crecido: aquellos escritores prolíficos de novelas de a duro, a los guionistas de cómics que iban mes tras mes creando historias. No digo que ellos no editasen, pero el cumplimiento de la periodicidad era lo que primaba a la hora de crear su obra.

Con esto soy consciente de que lo que haré es hacer público mi proceso de construirme como autor, como creador. Tiene algo de impúdico y, sobre todo, de imprudente, pero es el camino que me procurará el tipo de conocimiento que estoy buscando, el tipo de experiencia que creo que yo necesito en estos momentos. Por ello, también aparecerán por aquí de vez en cuando textos como este, alejados de la ficción. Textos que hablen sobre mi proceso creativo. O el de otros, no sé. Pero textos que serán finalmente «meta». De ahí el nombre de la categoría en que puedes encontrarlos: «MetaMax».

Sin más, espero que este pequeño proyecto te guste y lo disfrutes. Si no es así, ojalá al menos te inspire y te anime a crear nuevas cosas, nuevas fórmulas, a hacer experimentos y que tú mismo avances como autor, como artista, como escritor. Ojalá el ejemplo de esta modesta carrera que estoy comenzando te anime y te inspire y te motive. Y si tampoco lo hace, no me sentiré culpable de nada: todo lo que haré será seguir mi camino y desearte suerte en el tuyo.


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